El Primer Paso: Un Diagnóstico Preciso y Profesional

El viaje para restaurar un vehículo chocado no comienza con un martillo, sino con un ojo experto y tecnología de diagnóstico. Cuando un auto llega a nuestro taller, lo primero es realizar una evaluación exhaustiva que va mucho más allá de la abolladura visible. Un impacto puede comprometer componentes estructurales que no se ven a simple vista.

Evaluación Visual y Estructural: Nuestros técnicos inspeccionan minuciosamente cada panel afectado, las líneas de la carrocería y los espacios entre las piezas (como puertas y guardafangos) para detectar desalineaciones.

Diagnóstico del Chasis: Este es el paso más crítico. Utilizamos nuestra mesa de traccionamiento no solo para reparar, sino también para medir. Este equipo nos permite verificar las cotas del chasis y compararlas con las especificaciones originales del fabricante. Un chasis que está incluso milimétricamente desalineado puede causar un desgaste irregular de los neumáticos, problemas de manejo y, lo más importante, comprometer la seguridad de los ocupantes en un futuro impacto.

Presupuesto Transparente: Con un diagnóstico completo, elaboramos una cotización detallada que desglosa cada servicio: piezas a reemplazar, horas de mano de obra para el planchado, materiales de pintura, etc. Creemos en la transparencia total para que el cliente sepa exactamente en qué está invirtiendo.

El Arte del Planchado: Devolviendo la Forma Original

Una vez aprobado el presupuesto, comienza el verdadero trabajo artesanal. El "planchado", o trabajo de hojalatería, es un arte que combina fuerza, precisión y paciencia.

Desmontaje: Se retiran cuidadosamente todas las piezas adyacentes al área dañada: faros, parachoques, molduras y emblemas. Esto previene daños colaterales y permite un trabajo más limpio y accesible.

Enderezado Mayor y Menor: Para abolladuras leves, se utilizan herramientas especiales como varillas y ventosas para masajear el metal desde el interior y devolverle su forma sin dañar la pintura, si es posible. Para daños mayores, se utilizan herramientas de tracción, martillos y yunques específicos para carrocería. El objetivo nunca es solo "quitar el golpe", sino reconstruir la línea y la curva original del panel.

Traccionamiento del Compacto: Si el diagnóstico reveló daño estructural, aquí es donde la mesa de traccionamiento realiza su magia. Aplicando fuerza hidráulica de manera controlada en puntos estratégicos, el chasis es literalmente estirado y enderezado hasta que recupera sus medidas de fábrica.

La Preparación: El Secreto de un Acabado Duradero

Cualquier maestro pintor te dirá que el 80% de un buen trabajo de pintura está en la preparación. Esta es la fase que diferencia un trabajo mediocre de uno excepcional.

Lijado y Nivelación: La superficie reparada se lija para eliminar cualquier imperfección y crear una base con la porosidad adecuada para que los siguientes productos se adhieran correctamente.

Aplicación de Masilla: Se aplica una fina capa de masilla de poliéster de alta calidad para rellenar las micro-imperfecciones que queden tras el planchado. Luego se lija de nuevo, a mano y con máquina, hasta lograr una superficie perfectamente lisa y nivelada al tacto.

La Base Imprimante (Primer): Se aplica una base o "primer", que cumple tres funciones vitales: protege el metal desnudo de la corrosión, mejora la adherencia de la pintura y crea una capa de color uniforme que evita que se vean "sombras" en el acabado final.

Pintura al Horno: Tecnología para un Color Perfecto y Resistente

Aquí es donde la magia se vuelve visible. Un pintado profesional requiere un entorno controlado y una técnica impecable.

Cabina de Pintura Presurizada: El vehículo ingresa a nuestra cabina de pintura. Este es un ambiente sellado, con filtros que eliminan el 99% de las partículas de polvo y un sistema que mantiene una presión de aire positiva. Esto evita que cualquier impureza del exterior contamine la pintura fresca.

Igualación de Color por Computadora: Utilizamos un espectrofotómetro para analizar el color exacto de tu auto, considerando incluso el desgaste por el sol. Con esta data, nuestro sistema computarizado crea la fórmula exacta del color, garantizando una transición invisible entre la pieza nueva y la original.

Aplicación y Horneado: Nuestros pintores aplican la pintura y el barniz (laca transparente) en capas finas y uniformes. Una vez terminado, la cabina se convierte en un horno. Se eleva la temperatura a unos 60-70°C. Este proceso de "curado" acelera el endurecimiento de la pintura desde adentro hacia afuera, creando un acabado cerámico mucho más duro, brillante y resistente a los rayones que una pintura secada al aire.

Montaje Final y Detallado: La Entrega Impecable

El trabajo no termina cuando la pintura está seca.

Ensamblaje y Pulido: Se vuelven a montar todas las piezas que se retiraron. Se realiza un pulido ultrafino en las zonas pintadas para eliminar cualquier mínima imperfección (conocida como "piel de naranja") y fusionar el brillo del barniz nuevo con el resto del auto.

Control de Calidad: Un supervisor realiza una inspección final bajo diferentes luces, verificando el color, el acabado y el correcto funcionamiento de todas las piezas.

Lavado de Cortesía: Finalmente, se realiza un lavado exterior e interior para que recibas tu auto no solo reparado, sino impecable.

Confiar la reparación de tu auto a un taller como ALANCAR es la garantía de que cada una de estas etapas se cumplirá con profesionalismo y pasión por los detalles, asegurando que tu inversión esté protegida y tu seguridad, restaurada.
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