En ALANCAR, un acabado de pintura perfecto es el resultado de un proceso de alta tecnología. Para ello, utilizamos una cabina de pintura presurizada y un horno de secado especializado. Primero, preparamos y pintamos tu vehículo en un ambiente completamente aislado y libre de impurezas, lo que garantiza una aplicación uniforme y sin defectos. Este entorno con temperatura controlada permite que la pintura se asiente de manera óptima sobre la carrocería.
Una vez aplicada la pintura, comienza la fase de curado al horno. Sometemos el vehículo a un ciclo de calor preciso que acelera el secado de adentro hacia afuera, fusionando las capas de pintura y laca. Este proceso crea un acabado cerámico, increíblemente duro y homogéneo, que es significativamente más resistente a los rayones, los agentes climáticos y los productos químicos que la pintura convencional secada al aire. El resultado es un brillo profundo y una durabilidad que protege y embellece tu auto a largo plazo.